
En enero de 2022, Oriol y Laura celebraron su amor en una boda íntima y llena de encanto en Mas Redortra. Con solo 50 invitados, quisieron crear una experiencia cercana y especial, rodeados de naturaleza y buenos momentos. A pesar de ser pleno invierno, el día fue espléndido, permitiéndoles disfrutar de cada instante al aire libre.


Un entorno idílico para el «sí, quiero»
La ceremonia tuvo lugar en el jardín, un espacio que, incluso en invierno, mantenía su magia. El ambiente era cálido y acogedor, con una decoración natural y elegante. Después de darse el «sí, quiero», los novios aprovecharon la suave luz del día para hacer las fotografías en los alrededores de la masía, con especial atención a la zona de la hípica, uno de los espacios más bonitos de la finca. El fotógrafo, Mosu Studio, captó cada instante con un estilo auténtico y natural, reflejando la felicidad de Oriol y Laura en cada imagen.





Un banquete con sorpresa
Inicialmente, habían planeado celebrar el banquete en La Nau, pensando que el frío invernal lo haría necesario. Sin embargo, la temperatura agradable y el ambiente festivo les llevaron a celebrarlo al aire libre, justo frente a La Nau, que se mantuvo abierta por si los invitados querían entrar en algún momento. Así, combinaron lo mejor de ambos espacios, disfrutando de la naturaleza sin renunciar a la comodidad.
La comida fue una auténtica experiencia gastronómica. Caravan Made se encargó del catering, apostando por un estilo foodmarket que triunfó entre los asistentes. Diversos espacios gastronómicos ofrecían opciones creativas y deliciosas, permitiendo a los invitados elegir a su gusto y disfrutar de un banquete dinámico y diferente.



Una celebración llena de calidez
A medida que avanzaba la tarde, el ambiente se fue tornando aún más cálido, con luces suaves iluminando la zona y conversaciones animadas entre los asistentes. A pesar de ser una boda de invierno, Oriol y Laura consiguieron que su día fuera luminoso y lleno de vida, con una celebración que reflejó a la perfección su esencia: auténtica, acogedora y llena de pequeños detalles que la hicieron inolvidable.
Al día siguiente, algunos invitados que se alojaron en Mas Redortra aprovecharon para relajarse en los jardines y compartir un último almuerzo en un entorno tranquilo. Sin duda, esta boda de invierno fue la prueba de que, cuando el amor y la ilusión son los protagonistas, cualquier estación puede ser mágica.


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