¿Cómo elegir la fecha de tu boda?

Elegir la fecha de boda es una de las primeras decisiones importantes que aparecen cuando una pareja empieza a organizar su celebración. A simple vista puede parecer sencillo: abrir el calendario, escoger un día que guste a ambos y empezar con los preparativos. Sin embargo, cuando llega el momento de decidir, aparecen muchas más cuestiones de las que probablemente se habían imaginado.

La época del año, el clima, la disponibilidad del espacio, las vacaciones, los invitados que vienen de lejos, el presupuesto o incluso el tiempo disponible para organizarlo todo pueden terminar influyendo en la decisión.

Por eso, antes de buscar un día concreto, puede ser mucho más útil pensar cómo queréis vivir vuestra boda. No es lo mismo imaginar una ceremonia al aire libre seguida de una larga sobremesa en el jardín que una celebración íntima de invierno. Tampoco es igual organizar una boda de unas horas que reunir a familiares y amigos durante todo un fin de semana.

No existe una fecha perfecta para casarse. Existe aquella que encaja mejor con vuestra manera de celebrar, vuestras prioridades y el tiempo que queréis compartir con las personas que os acompañarán.

Antes de elegir la fecha

Antes de abrir el calendario, pensad en la boda que os imagináis. ¿Queréis celebrar la ceremonia al aire libre? ¿Os gustaría aprovechar los jardines durante buena parte del día? ¿Preferís una boda de día o una celebración que empiece por la tarde y termine de madrugada? ¿Queréis reunir a vuestros invitados durante unas horas o compartir con ellos todo el fin de semana?
Estas preguntas ayudan a establecer prioridades y permiten descartar algunas fechas antes incluso de empezar a buscarlas.

También conviene distinguir entre aquello que para vosotros es imprescindible y aquello en lo que podéis ser flexibles. Quizá tengáis claro el lugar donde queréis casaros, pero no os importe hacerlo una semana antes o después. O quizá exista una fecha especialmente importante para vosotros y estéis dispuestos a adaptar otros aspectos de la celebración.

Cuanto más claras estén estas prioridades, más fácil será elegir la fecha de boda sin convertir la decisión en un complicado ejercicio de encajar calendarios.

¿Cuánto tiempo necesitáis?

La fecha también dependerá del tiempo que necesitéis para organizar la boda. Hay parejas que disfrutan preparando personalmente cada detalle y otras que prefieren simplificar el proceso. Ninguna opción es mejor que la otra, pero el tiempo y la dedicación necesarios son diferentes.

Si queréis buscar y coordinar personalmente el espacio, el catering, la fotografía, la música, la decoración y el resto de proveedores, conviene disponer de suficiente margen para tomar decisiones sin que la organización se convierta en una sucesión de urgencias.

También podéis decidir delegar parte del proceso en una persona especializada. Una wedding planner puede ayudar a buscar proveedores, coordinar diferentes aspectos de la celebración y acompañaros durante la planificación, reduciendo considerablemente la carga organizativa.

Si todavía no tenéis claro cuál puede ser su papel, en nuestro artículo ¿Qué es una wedding planner y qué funciones tiene? explicamos en qué consiste esta figura y cuándo puede resultar especialmente útil.

Por tanto, antes de decidir cuándo casaros, pensad también cuánto tiempo queréis y podéis dedicar a preparar vuestra boda.

Elegid la época del año

Una buena manera de empezar es no buscar inmediatamente una fecha concreta, sino decidir primero en qué época del año os gustaría celebrar la boda.

Cada estación transforma completamente la experiencia. Cambian las temperaturas, las horas de luz, el paisaje y la manera de utilizar los espacios exteriores e interiores.

No existe una estación mejor que otra. Lo importante es entender qué ofrece cada una y qué limitaciones puede tener.

Casarse en primavera

La primavera es una de las épocas más atractivas para quienes imaginan una boda rodeada de naturaleza.

Los días empiezan a alargarse, las temperaturas suelen ser agradables y jardines y paisajes recuperan todo su protagonismo. Esto permite plantear ceremonias, aperitivos y otros momentos de la celebración al aire libre sin las temperaturas más elevadas del verano.

La principal dificultad es que el tiempo puede resultar variable. La posibilidad de lluvia obliga a contar siempre con una alternativa cubierta que permita mantener la celebración sin que un cambio meteorológico se convierta en un problema.

Además, algunos meses de primavera concentran una elevada demanda, por lo que espacios y proveedores pueden completar sus agendas con bastante antelación.

Casarse en verano

El verano ofrece muchas horas de luz y permite disfrutar de los espacios exteriores hasta bien entrada la tarde.

Las bodas pueden prolongarse al aire libre, los atardeceres llegan más tarde y el ambiente invita a organizar celebraciones muy abiertas al paisaje. Para muchas parejas, además, coincide con un periodo en el que resulta más sencillo disponer de algunos días libres.

Sin embargo, las temperaturas elevadas también deben formar parte de la planificación. Una ceremonia a pleno sol durante las horas centrales del día puede resultar incómoda y obliga a pensar cuidadosamente los horarios, las zonas de sombra y los espacios donde se desarrollará cada momento.

Las vacaciones también pueden jugar a favor o en contra. Algunos invitados tendrán mayor disponibilidad, mientras que otros pueden tener viajes organizados con mucha antelación.

Elige la fecha de tu boda y empieza a imaginar una celebración inolvidable en una masía de ensueño.

Casarse en otoño

El otoño ofrece una combinación especialmente interesante entre temperaturas más suaves, una luz cálida y un paisaje que cambia progresivamente a medida que avanza la estación.

Después de los meses más calurosos, las celebraciones al aire libre pueden resultar mucho más agradables y las temperaturas permiten disfrutar del entorno con mayor comodidad.

A cambio, los días empiezan a acortarse y, conforme avanza la estación, aumenta la importancia de disponer de espacios interiores o alternativas para determinados momentos de la celebración.

Septiembre ocupa una posición especialmente interesante porque conserva muchas características del final del verano y, al mismo tiempo, suele ofrecer temperaturas más moderadas. Si estáis valorando esta época, podéis ampliar información en nuestro artículo Bodas en septiembre: ¿por qué elegir este mes?

Casarse en invierno

El invierno permite plantear una boda completamente diferente.

Las celebraciones se concentran más en los espacios interiores y pueden adquirir un carácter especialmente íntimo y acogedor.

Además, determinados espacios y proveedores pueden disponer de mayor flexibilidad que durante los meses de máxima demanda.

Por otro lado, hay que tener en cuenta las temperaturas, las pocas horas de luz y una mayor dependencia de los espacios interiores.

Esto no significa renunciar completamente al exterior, sino pensar la boda desde otra perspectiva. Un paisaje de invierno, una ceremonia durante las horas centrales del día o una celebración alrededor de espacios cálidos pueden tener tanta personalidad como una boda de verano.

Pensad en vuestros invitados

La fecha es vuestra, pero algunas personas son imprescindibles. Antes de confirmarla, puede ser recomendable comprobar la disponibilidad de familiares y amigos cuya presencia sea especialmente importante. No se trata de intentar encontrar un día que funcione para todos los invitados, algo que puede resultar prácticamente imposible, sino de evitar conflictos evidentes con las personas más cercanas.

También conviene tener en cuenta si muchos invitados tendrán que desplazarse desde otras ciudades o países. En esos casos, los días festivos, los puentes o determinados periodos vacacionales pueden facilitar el viaje, aunque también pueden encarecer transportes y alojamientos.

La clave está en encontrar un equilibrio entre vuestras preferencias y las necesidades de quienes realmente queréis que os acompañen.

Comprobad la disponibilidad del espacio

A veces una pareja escoge una fecha concreta antes de empezar a buscar dónde celebrar la boda y descubre después que los espacios que más le gustan ya están reservados.

Si habéis encontrado un lugar en el que realmente os imagináis celebrando vuestra boda, puede tener más sentido disponer de cierta flexibilidad con el calendario.

En lugar de preguntar únicamente por un sábado concreto, podéis consultar varias fechas dentro de la época del año que habéis elegido. Ampliar ligeramente las posibilidades puede marcar una gran diferencia, especialmente durante los meses con mayor demanda.

Al final, probablemente recordaréis mucho más el lugar, el ambiente y todo lo que ocurrió durante la celebración que el número exacto que aparecía en el calendario.

¿Sábado, viernes o domingo?

El sábado continúa siendo el día más habitual para celebrar una boda. Para muchos invitados resulta cómodo porque no trabajan al día siguiente y permite prolongar la fiesta sin preocuparse demasiado por el horario.

Pero no es la única posibilidad. Una boda en viernes puede convertirse en el comienzo de un fin de semana compartido, mientras que el domingo puede funcionar especialmente bien para celebraciones de día, comidas largas y ambientes más tranquilos.

La elección cambia todavía más cuando la boda deja de entenderse como una celebración de unas horas y pasa a ocupar todo el fin de semana.

Llegar el día anterior, cenar juntos, celebrar la boda, dormir en el mismo lugar y reencontrarse alrededor del desayuno del día siguiente permite compartir momentos que difícilmente aparecen en una boda convencional.

En este tipo de celebraciones, el alojamiento pasa a formar parte de la organización. Quién se hace cargo, dónde alojar a los invitados o qué habitaciones reservar son cuestiones que conviene decidir con antelación. En Alojamiento para invitados de boda: ¿quién lo paga y dónde alojarlos? explicamos las diferentes posibilidades.

Tened en cuenta el presupuesto

La fecha también puede influir en el presupuesto.

La demanda no es la misma durante todo el año ni todos los días de la semana. Algunos espacios y proveedores pueden establecer condiciones diferentes dependiendo de la temporada o disponer de mayor flexibilidad en fechas menos solicitadas.

Si el presupuesto es uno de los factores importantes en vuestra decisión, ampliar las opciones puede ayudaros a encontrar una combinación que encaje mejor con lo que buscáis.

Esto no significa elegir una fecha únicamente porque resulte más económica, sino entender que el calendario también puede convertirse en una herramienta para priorizar aquello que realmente os importa.

Quizá prefiráis cambiar de mes para poder celebrar la boda en el espacio que queréis, contar con un determinado fotógrafo o destinar una parte mayor del presupuesto a aquello que para vosotros tiene más valor.

Pensad también en el horario

Elegir la fecha de boda también implica pensar en las horas de luz y en cómo cambiará la temperatura a lo largo del día.
Una boda a las cinco de la tarde puede funcionar de forma completamente distinta en junio que en noviembre.

La hora de la ceremonia condicionará la luz, el aperitivo, las fotografías, la cena y la manera en la que se utilizan los espacios exteriores. También determinará si los invitados pasarán las horas de mayor temperatura al sol o si podrán disfrutar de un atardecer durante alguno de los momentos importantes de la celebración.

Por eso, fecha y horario deberían pensarse conjuntamente. No se trata únicamente de preguntarse qué día queréis casaros, sino de imaginar cómo transcurrirá ese día desde que lleguen los primeros invitados hasta que termine la celebración.

Elegid varias fechas

Una de las mejores formas de simplificar todo el proceso es no empezar con una única fecha inamovible.

Podéis escoger una época del año, decidir qué día de la semana preferís y seleccionar dos o tres fines de semana que os funcionen especialmente bien.

A partir de ahí será mucho más sencillo comprobar la disponibilidad del espacio y de los principales proveedores antes de tomar una decisión definitiva.

Tener varias alternativas no significa renunciar a la boda que imagináis. Al contrario, os proporciona margen para encontrar la combinación que mejor encaje entre espacio, proveedores, invitados y presupuesto.

Una vez confirmados los elementos realmente importantes, esa fecha que inicialmente era simplemente una posibilidad empezará rápidamente a convertirse en vuestra fecha.

La mejor fecha es la vuestra

No existe un mes perfecto para casarse ni un día de la semana que funcione para todas las parejas.

Para algunas será fundamental celebrar la ceremonia al aire libre. Otras priorizarán que puedan asistir familiares que viven lejos.

Algunas tendrán claro el espacio desde el primer momento y adaptarán el calendario a su disponibilidad. Y otras preferirán convertir la boda en un fin de semana completo rodeadas de las personas que quieren.

Elegir la fecha de boda consiste precisamente en ordenar todas estas prioridades y descubrir cuáles son realmente importantes para vosotros.

En Mas Redortra entendemos la boda como algo que puede ir mucho más allá de unas horas de celebración. Poder disfrutar de la naturaleza, compartir diferentes momentos del fin de semana y alojarse junto a familiares y amigos permite vivir cada fecha de una manera distinta.

Porque, al final, lo que convierte un día concreto del calendario en una fecha especial no es el mes, la estación ni siquiera el tiempo que haga. Es todo lo que sucede durante esas horas y las personas con las que decidís compartirlas.

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