¿Qué hacer en la Garrotxa?

La Garrotxa se conoce como una de las comarcas más verdes de Cataluña, y es que sus entornos naturales no dejan indiferente a ningún visitante. Más allá de las numerosas rutas por donde hacer senderismo o ir en bicicleta, la región ofrece un gran número de museos y municipios destacables, que te pueden ayudar a comprender mejor la zona y a sumergirte en su ambiente.

Excursiones para descubrir la Garrotxa

Existe una gran variedad de rutas en la Garrotxa, y cada una ofrece una experiencia única para los amantes del senderismo y la naturaleza. Existen opciones para todos los niveles de habilidad y condición física. Se recomienda consultar información detallada sobre las rutas antes de emprender la caminata, así como respetar las normativas y recomendaciones de conservación del entorno natural.

1. Ruta de los Volcanes:

El Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa cuenta con más de 40 conos volcánicos, cráteres y coladas de lava, y la ruta de los volcanes permite a los senderistas explorar algunos de los más destacados, como el volcán Croscat y el volcán Santa Margarida. Esta ruta es una de las más emblemáticas de la Garrotxa y ofrece la oportunidad de caminar por antiguos volcanes y paisajes volcánicos únicos. Los senderistas pueden elegir entre diferentes rutas que les llevan a través de antiguos caminos forestales y pistas, ofreciendo vistas impresionantes de los volcanes, bosques y prados de la zona.

2. La Fageda d’en Jordà

El camino, apto para todas las edades, serpentea a través del bosque, pasando por arroyos, cascadas y formaciones rocosas, ofreciendo a los senderistas la oportunidad de disfrutar de la belleza natural y la tranquilidad del entorno. La ruta es circular y lleva a sus visitantes a través del hermoso hayedo de Jordà, un bosque de hayas que es especialmente impresionante durante los meses de otoño cuando las hojas cambian de color. Durante el recorrido, se puede observar la fauna y flora autóctona, así como disfrutar de las vistas panorámicas de los paisajes de la Garrotxa.

3. Ruta del Puigsacalm:

Esta ruta conduce a los senderistas, en esta ocasión un poco más experimentados, hasta la cima del Puigsacalm, una montaña emblemática de la Garrotxa con vistas panorámicas impresionantes. El camino sigue antiguos caminos forestales y atraviesa bosques de hayas y robles antes de llegar a la cima, donde se puede disfrutar de vistas espectaculares de la comarca y los Pirineos en días despejados. Durante el ascenso, los visitantes encuentran muchos rincones y espacios donde disfrutar de la belleza natural del paisaje y observar la flora y fauna autóctona de la región.

4. Torrent de Sant Aniol:

La ruta del Torrent de Sant Aniol sigue el curso de un impresionante cañón de origen volcánico que ofrece paisajes espectaculares y refrescantes pozas de agua. El sendero serpentea a lo largo del cañón, pasando por cascadas, piscinas naturales y formaciones rocosas únicas. Durante el recorrido, el cañón ofrece vistas únicas, y en los meses de más temperatura, sus visitantes pueden llegar a refrescarse en las cristalinas aguas del torrente. Esta ruta es ideal para aquellos que buscan una experiencia única en contacto con la naturaleza y la aventura, pero no quieren tener que hacer grandes caminatas para conseguirlo.

Museos destacados en la Garrotxa

En la Garrotxa, hay varios museos que destacan por su relevancia cultural e histórica, y se adaptan a visitantes de diferentes edades e intereses. Muchos de ellos están situados fuera de la capital de la región, Olot, por lo que visitarlos puede ser una buena forma de descubrir pueblos y municipios emblemáticos de la zona.

1. Museo Comarcal de la Garrotxa:

Situado en Olot, la capital de la comarca, este museo ofrece una visión completa de la historia, la cultura y el patrimonio de la Garrotxa. Exhibe una amplia variedad de objetos arqueológicos, arte contemporáneo, fotografías históricas y arte religioso, haciendo que todos sus visitantes se sumerjan en la rica historia y la identidad cultural de la región.

2. Museo de los Volcanes:

Ubicado en Santa Pau, uno de los pueblos más conocidos de la zona, este museo está dedicado a la geología y la vulcanología de la Garrotxa. Ofrece exposiciones interactivas y educativas sobre la formación de los volcanes y el paisaje volcánico de la comarca, así como información sobre la flora y fauna que habita en esta área protegida.

3. Museo del Juguete de Cataluña:

Muy famoso, aunque situado en Figueres, cerca de la Garrotxa, este museo tiene una extensa colección de juguetes que abarca desde el siglo XIX hasta la actualidad y atrapa a los visitantes de todas las edades. Es especialmente popular entre las familias y los aficionados a la historia del juguete, ya que ofrece la oportunidad de explorar la evolución de los juguetes a lo largo del tiempo.

4. Museo de los Santos:

En la popular y muy bonita localidad de Camprodon, este museo está dedicado a la iconografía religiosa y al arte sacro. Exhibe una impresionante colección de esculturas, pinturas y objetos litúrgicos relacionados con la tradición religiosa de la comarca, proporcionando una visión única de la historia y la cultura religiosa de la Garrotxa.

Los pueblos con más encanto de la Garrotxa

La Garrotxa es una zona llena de pueblos de postal. Sus entornos naturales y su patrimonio medieval hacen de ella una de las regiones más atractivas de Cataluña, y sus pequeños pueblos son muy populares a la hora de organizar salidas en familia.

1. Besalú:

El casco histórico de Besalú es uno de los conjuntos medievales mejor conservados de toda Cataluña, haciéndolo una visita obligada a la Garrotxa y un Bien Cultural de Interés Nacional. Si durante la ruta por los pueblos con más encanto de La Garrotxa se celebra alguna feria medieval en la villa de Besalú, la visita llega a ser un verdadero viaje en el tiempo a la edad media. La estrella de este municipio de postal es claramente su puente medieval que da la bienvenida a todos sus visitantes, pero no es el único rincón destacable de Besalú.

2. Castellfollit de la Roca:

No te dejes engañar por el tamaño compacto de este municipio, que abarca menos de un kilómetro cuadrado; se trata de uno de los pueblos más diminutos de Cataluña, y se erige sobre un imponente precipicio de basalto de 40 metros que actúa como una barrera natural para la localidad. El propio municipio es un mirador en sí mismo de La Garrotxa: Castellfollit de la Roca tiene el aspecto de un pueblo sacado de una postal, y su imagen se completa con la presencia imponente del campanario de la iglesia de Sant Salvador.

3. Olot:

El legado natural de la ciudad de Olot es innegable y sorprendente, ya que está enclavada en un entorno volcánico. La capital de la Garrotxa está repleta de numerosos parques y jardines, que ofrecen lugares tranquilos para descansar y relajarse. Además, sus calles son perfectas para pasear en familia o pareja.
En cuanto al patrimonio cultural y arquitectónico, Olot también tiene mucho que ofrecer. El claustro renacentista del Carmen y la casa modernista Masramon son referentes destacados, pero simplemente pasear por las calles principales de la ciudad es una experiencia encantadora. Además, la ciudad alberga una variedad de museos.

4. Santa Pau:

En el corazón del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa se encuentra uno de los lugares más serenos y emblemáticos de la región: el pintoresco pueblo de Santa Pau. Este histórico municipio conserva todo el encanto de una villa medieval, con rincones llenos de magia que esperan ser descubiertos mientras se deambula por sus estrechas calles empedradas. Pero la belleza de Santa Pau no se limita solo a sus encantos urbanos; el municipio está rodeado por una naturaleza impresionante. A poca distancia se encuentran la Fageda d’en Jordà y los volcanes de Santa Margarida y Croscat se alzan cerca de Santa Pau, convirtiendo al pueblo en un punto de partida ideal para excursiones.

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