
5 de octubre de 2024; una tarde perfecta, un entorno inmejorable y una celebración llena de anécdotas especiales convirtieron la boda de Eva y Cristian en un día inolvidable. Con un ambiente íntimo y acogedor, la pareja reunió a una sesentena de invitados, 15 de ellos procedentes de Torelló y el resto, amigos del novio, llegados de Alemania. Cristian no podía estar más feliz: todos sus amigos alemanes habían hecho el esfuerzo de venir, un detalle que él mismo destacó con emoción.



Preparativos con ilusión y complicidad
Desde primera hora de la mañana, la actividad ya se hacía notar en Mas Redortra. Los novios llegaron a las 10:00 para empezar a prepararse, mientras los proveedores ultimaban cada detalle para que todo fuera perfecto. Cristian y sus amigos se instalaron en la Casa Palle, donde disfrutaron de un momento relajado antes del gran momento. Por su parte, Eva se alojó en su suite inicial de la Casa Gran, donde fue maquillada y peinada por Devora, de Deena-Aveda, un prestigioso salón de belleza de Vic. El vestido de Eva, diseñado por Jenny Segarra, una modista de novias de Vic que está ganando gran reconocimiento, le otorgaba una elegancia natural y delicada.

Una ceremonia con estilo propio
El lugar elegido para la ceremonia civil fue el espacio frente a los boxes de los caballos, una zona plana y acogedora. Para garantizar la comodidad y la estética, se instalaron los bancos de la finca, la mesa de firmas y una alfombra para que el vestido de la novia no se mojara con la humedad de la hierba de octubre. La decoración floral, a cargo de Lídia, de Floristería Elles, aportó un toque de frescura y delicadeza.
Antes de comenzar la ceremonia, los invitados disfrutaron de un cóctel de bienvenida preparado por Boira Catering, bajo la dirección del chef Dídac. La barra de “welcome” se situó estratégicamente en el recorrido hacia la explanada, permitiendo que los asistentes se relajaran y disfrutaran de una bebida mientras llegaban los novios.
La gran entrada de los novios fue una de las escenas más divertidas y originales del día. Aficionados al golf, decidieron llegar conduciendo un carrito de golf. Cristian lo hizo primero, despertando risas entre los invitados, y, al cabo de unos minutos, Eva llegó con su padre, que le sostenía el ramo, creando un momento lleno de ternura y complicidad.






Un banquete exquisito y sorpresas inesperadas
Después de la ceremonia, los novios se quedaron haciendo fotografías con Judit Casas, la fotógrafa oficial de la finca, mientras los invitados se dirigían al aperitivo. Boira Catering volvió a sorprender con un buffet variado y de gran calidad, manteniendo el alto nivel gastronómico que siempre los caracteriza.
El banquete se celebró en la nave principal, un espacio amplio con capacidad para 150 personas, que en esta ocasión se adaptó a la perfección a los 60 invitados de la pareja, creando una atmósfera cálida y elegante. A lo largo de la noche, los amigos y familiares sorprendieron a los novios con diferentes momentos especiales que habían preparado en secreto, añadiendo aún más emoción a la velada.





Una fiesta hasta la madrugada
La música, a cargo del DJ Xevi Festes, acompañó cada etapa de la celebración: desde la ceremonia hasta el aperitivo, la cena y, finalmente, el baile. Los invitados llenaron la pista desde el primer momento, con una energía que se mantuvo hasta las 5:00 de la madrugada, poniendo el punto final a un día lleno de momentos mágicos.
La boda de Eva y Cristian fue una fusión perfecta entre tradición y personalidad, con un ambiente acogedor y una organización impecable que hizo que cada detalle sumara a la experiencia. Sin duda, un recuerdo imborrable para todos los que tuvieron la suerte de vivirlo.

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